3 consejos para enseñar a tus hijos buenos hábitos de alimentación

Los primeros años son vitales para la salud de tu hijo. Los alimentos que ellos coman no sólo los mantendrán sanos físicamente y con menos probabilidades de que se pongan enfermos, sino que además pasarán a formar parte de sus hábitos alimenticios para el resto de su vida.

Si no se establecen buenos hábitos cuando el niño es pequeño, será difícil que en un futuro nuestro hijo tenga una rutina saludable. Una mala alimentación puede desencadenar en serios problemas médicos así como hacerlos más propensos a enfermedades cardíacas o diabetes.

Afortunadamente, siguiendo estos 3 sencillos consejos lograrás mantenerle sano ahora y en el futuro.

Cuanto menos procesado mejor

No importa cuántos anuncios traten de persuadirte, los nutrientes se pierden en cada paso de su transformación. La fruta ecológica fresca, los frutos secos, y los vegetales son ricos en nutrientes que tu hijo necesita para estar sano y crecer fuerte; combínalos para preparar aperitivos y comidas fáciles.

Limita el azúcar añadido todo lo que puedas 

El azúcar no sólo es malo para ti, sino para todo el mundo. Es, literalmente un destructor de células del cerebro. Cada vez que comemos o bebemos sustancias con alto contenido en azúcar, éste envía señales de placer al cerebro, razón por la cual disfrutamos tanto comiéndolo.

Pero estas señales de placer son realmente células cerebrales en éxtasis antes de morir, un efecto similar al de las drogas tales como la cocaína. El azúcar también puede causar depresión y otros síntomas similares a los de TDAH. Por si fuera poco, el azúcar crea nuevas células de grasa que comunican al cerebro que siguen hambrientas incluso después de haber consumido muchas calorías. Por tato, puede decirse que es imposible tener una dieta alta en azúcares sin el riesgo de llegar a ser obeso.

El problema del azúcar es que actualmente está en todos los productos que consumimos, incluso en el pan y en diferentes tipos de carnes. Asegúrate de mirar la etiqueta de cualquier alimento procesado para comprobar si entre sus ingredientes existen azúcares añadidos.

En vez de darle a tus hijos cereales con azúcar y dulces, trata de buscar deliciosas y saludables alternativas para saciar su antojo de dulce, como fresas bañadas en cacao en polvo sin azúcar o yogurt.

Evita los zumos comerciales o las bebidas en polvo. Estos tienen tanto azúcar como los refrescos. Por encima de todas las bebidas, deberías procurar darle a tu hijo suficiente cantidad de agua y leche; el agua le ayudará a mantenerse hidratado y con energía, y la leche rica en vitamina D y el calcio le ayudará a desarrollar los huesos y músculos para que crezca fuerte. Procura hacer tus propios zumos caseros usando un exprimidor de frutas y verduras. Este tipo de zumos son una excelente oportunidad para añadir algunas de las verduras que no le gustan, tales como las espinacas o la col rizada.

No los obligues a comer todo lo que tengan en su plato

Muchos padres, con la mejor intención, suelen decirles a sus hijos que si no se terminan toda la comida, no pueden comer postre o no pueden ver la televisión. Puede que también les cuenten historias reales acerca de los niños hambrientos de África y su falta de comida.

Aunque es bueno que tus hijos sean conscientes del desperdicio de comida, presionarlos al respecto puede llegar a ser perjudicial para su salud.  A esta edad necesitan identificar cuándo están llenos y aprender a parar de comer cuando ya están llenos. Decirle a un niño que siga comiendo después de estar satisfecho confunde las señales referentes a la ingesta de alimentos de su cerebro. Podrían llegar a pensar que necesitan seguir comiendo hasta que estén llenos o incluso podrían no darse cuenta de que han comido suficiente.

En lugar de castigar a tu hijo por no comer las verduras, guarda la comida restante para más tarde. Es mejor comer varias veces en pequeñas cantidades que comer 3 veces en gran cantidad.

Tú también puedes enseñarles a controlar las cantidades dejándolos coger sólo lo que consideran suficiente. Puedes transmitirles la importancia de comer de forma equilibrada siendo tú la primera en dar ejemplo. Simplemente asegúrate de que los platos en los que ellos se sirvan sean más pequeños que el tuyo. Así, sus porciones cubrirán el plato de la misma manera que tus porciones cubren el tuyo, y les parecerá que están comiendo lo mismo.

Con estas tres reglas, podrás enseñarles a tus hijos excelentes hábitos alimenticios para mantenerlos sanos ahora y en el futuro.

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