Jugar con tu hijo, el mejor regalo

Acabas de celebrar el primer cumpleaños de tu hijo y no puedes creer lo mucho que ha crecido y aprendido durante este año. Todas tus esperanzas y sueños para tu pequeño se vislumbran ya en un futuro inmediato. A veces, lo único que deseas es saber lo que tienes que hacer para ayudarle a convertirse en alguien exitoso, puesto que tienes claro que ese debe ser su destino.

La capacidad de un niño para encajar bien en la sociedad y en la escuela se determina en gran parte durante sus primeros años, aproximadamente entre los tres y cinco años, mucho antes de que los niños comiencen su educación. El aprendizaje posterior y el rendimiento académico están estrechamente ligados a las experiencias de la infancia; éstas les ayudarán a desarrollar la capacidad de leer, escribir, entender conceptos matemáticos, formar relaciones afectivas y razonar.

No hay fórmula secreta. No hay un programa de lujo, no hay una escuela de preparación perfecta que asegure estos resultados. Hay una manera de mejorar las oportunidades de tu hijo para el éxito académico y de la vida y todo comienza en ti.

Dale tiempo para jugar, tiempo para explorar y tiempo para dudar. El tiempo necesario para hacer preguntas, no importa lo repetitivo y molesto que sea, se trata de algo vital. Dale una infancia. Enséñale que las tareas del día a día son divertidas – ¡para él realmente lo son! Enséñale a jugar.

Al contrario de lo que mucha gente piensa, los niños no nacen sabiendo jugar; tu hijo aprenderá a jugar siguiendo tu ejemplo. A continuación, te proponemos algunas ideas para ayudar a tu hijo a explorar su mundo a través del juego. 

  • Dale el tiempo suficiente para que juegue y deja que se entretenga con sus bloques y juguetes mientras tú te ocupas de otras cosas. Estate ahí para ayudarle cuando sea necesario, pero déjale al mando de sus juegos. Tu trabajo únicamente consiste en proporcionarle los materiales que necesita para crear su juego. Estos pueden ser de cualquier tipo, tan simples como un poco de arena, agua y un cubo.
  • Haz preguntas, en lugar de dar respuestas. Si tu hijo está construyendo una torre con sus bloques pregúntale, “¿Cómo de alto puedes hacerla?” o “¿Quién vive en esa torre?” Ayúdale a pensar en alternativas e ideas de esta manera. –”¿Qué puedes hacer para que la torre no se caiga? ” Quiere construir sus propias respuestas, resolver sus propios problemas. Sólo necesita ligeros empujones a través de preguntas para hacerlo.
  • Déjale ayudar con las tareas domésticas, tares como clasificar calcetines. Guíale a través de preguntas como”¿Puedes encontrar todos los calcetines negros?” o “¿Cuáles son pequeños y cuáles son grandes?”.
  • Jugar a menudo va de la mano de ensuciarse. Sí, ¡los charcos de barro son divertidos! El barro se quita y la ropa se limpia fácilmente, así que déjale disfrutar. El barro puede ser pintura en el suelo del patio. Puede ser pintura corporal para hacerle parecer un guerrero. El barro se puede utilizar para hacer “pasteles” y bolas. Los pasteles de barro pueden decorarse con flores, piedras y palos del jardín .
  • Utiliza palabras rimbombantes. Los niños son muy hábiles en el aprendizaje del vocabulario y cuantas más palabras sepan mejor. Si piensas que tu hijo usa una palabra de la cual no sabe su significado, explícaselo. “Marta tuvo una amigdalectomía ayer, por eso no puede jugar ahora mismo, una amigdalectomía es cuando el médico le saca algo de la garganta que le ha hecho estar enferma para hacerle sentir mejor”.
  • Utiliza preposiciones con tu hijo desde el principio. La comprensión de palabras como bajo, contra, en, entra y hasta, le ayudarán a entender mejor el mundo que les rodea. Los maestros de guardería a menudo apuntan a que muchos niños entran a la escuela sin entender el significado de estas palabras.
  • Leer. Léele libros de noche, durante el día, siempre que se te acerque con uno en la mano. Escoge libros con dibujos grandes en colores vivos que llamen su atención, con lengüetas laterales y botones que, al presionarlos, emitan sonidos que despierten sus carcajadas. Gira los libros mientras los lees para que tu hijo pueda seguir la historia página a página y no se aburra. Estate preparado para leer el mismo libro una y otra vez para el resto de tu vida. Incluso aunque se repitan, ayudarán a tu hijo a desarrollarse. Los niños que desde pequeños están acostumbrados a leer, se convierten en mejores lectores.
  • Proporciónale nuevas experiencias. Ir al zoo y jugar a nombrar a todos los animales. Salir a dar un paseo y aprender el nombre de los árboles. Hacer muñecos de nieve. Busca una receta para hacer plastilina casera y así crear vuestra propia masa de juego juntos. Cada experiencia hace que se formen nuevas conexiones. ¡Tu hijo se está volviendo cada vez más inteligente! Como con todas las cosas en la vida, debes alternar estas nuevas e increíbles experiencias con otras más rutinarias.
  • Pasa tiempo al aire libre. Deja que tu hijo se familiarice con su mundo. Escuchar a los pájaros juntos. Señalar los insectos que veis alrededor mientras corréis. Acostaros en la hierba y mirar las nubes. Enséñale a tu hijo lo importante que es disfrutar del mundo, dejando las preocupaciones a un lado. Sumergirse en la naturaleza es revitalizante y nos hace más creativos.

“El quehacer principal de los niños es jugar”. María Montessori lo resumió perfectamente hace más de cien años. Los neurocientíficos lo han demostrado. Aprovecha al máximo los primeros años de tu hijo. Regálale diversión, regálale tiempo para jugar.

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