Lo que más me sorprendió de los primeros momentos con mi hijo

Antes de que mi hijo naciera traté de informarme al máximo acerca del embarazo y la maternidad; además de pedir consejo a todas las mamás que conocía, leí miles de artículos y libros. No obstante, puedo decirte que a pesar de que todas esas cosas ayudan, no hay nada que pueda prepararte completamente, siempre habrá algo que te pille por sorpresa. No te agobies, poquito a poco.

 El Primer día – Tener todo en cuenta

Puedes oír hablar sobre la experiencia del parto y la emoción de coger al bebé por primera vez, pero no lo entenderás hasta que lo vivas por ti misma.

Recuerdo la mañana siguiente a tener a mi bebé, recuerdo que el sol había salido y mi bebé estaba durmiendo junto a mí. Reflexioné sobre lo lejos que había llegado y miré a mi bebé teniendo claro que él era el mejor regalo que jamás había recibido. No podía creer todo lo que acababa de pasar, después de nueve meses, ¡por fin lo tenía entre mis brazos!

La primera semana – Adaptarse a una nueva vida

Cuando entramos en casa por primera vez después de la estancia en el hospital, pensé que por fin era el momento de descansar. Necesitaba algunos días para relajarme y dormir. 

¿La realidad? La realidad fue otra; no paré ni un minuto. Cambiaba al día un sinnúmero de pañales, bombeaba la leche como un reloj, estaba centrada exclusivamente en él. Pero lo cierto es que ahora miro atrás, y tengo un buen recuerdo, puedo incluso llegar a decir que disfruté de ello.

El primer mes – Más fácil

Para entonces, mi hijo y yo teníamos una buena rutina establecida. Las dudas importantes que había tenido en los primeros días se habían disipado y estaba encantada de ser mamá. Me sorprendió el hecho de llegar al punto de saber lo que sus gritos significaban, llegando a ser capaz de actuar dependiendo de sus necesidades. El resto del tiempo, me quedé mirándolo fijamente mientras estaba despierto o dormido. Yo sabía que estos momentos serían fugaces, así que tomé decenas de fotos y videos al día.

El primer año – Tengo un niño pequeño

Es raro que lo diga, pero ya no tengo un bebé. Tengo un niño pequeño. Mi pequeño ha crecido. Sé que cuidar de un recién nacido es un trabajo duro, pero lo volvería a hacer sin pensarlo dos veces. Mi hijo tiene un año de edad ahora y estoy más que agradecida de tenerle. Esta nueva etapa en la que nos encontramos viene acompañada de muchos desafíos. Lo mejor de su añito, ¡las ganas de descubrir el mundo! Es capaz de decir varias palabras, aprende rapidísimo, todavía recuerdo el día que dijo papá.

Es fascinante cómo cambia la vida, y ¡esto es sólo el comienzo de una nueva vida llena de cambios, desafíos y aventuras!

 

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