Cómo criar a nuestros hijos en el siglo XXI

La maternidad no es para personas con un corazón débil. Cuando piensas en criar a un niño, ¿qué es lo primero que te viene a la mente? ¿Pañales sucios? ¿Rabietas? ¿Habitaciones desordenadas y días sin ducha? Es verdad que todo lo mencionado forma parte del día a día como padres y madres, pero cualquiera te diría que la alegría que trae un niño supera totalmente estas pequeñas inconveniencias.

Para tratar de superar los días más estresantes con tu(s) hijo(s), a continuación, te mostramos diferentes métodos y técnicas que puedes probar para lidiar con la paternidad.  

No te preocupes por las cosas pequeñas

Ser madre significa no sólo asumir tu propia responsabilidad, sino también la de otro ser humano. Pero tu propia responsabilidad no desvanece tras la maternidad, de hecho, se multiplica. Por si esto fuera poco, no debemos olvidar que hay que lidiar con los quehaceres diarios, quehaceres como el trabajo, el cuidado de la casa y dedicar tiempo a nuestra pareja y amigos. Esto parece una lista interminable, lo sabemos, por eso te sugerimos que te tomes tu tiempo para adaptarte a tu nueva rutina y hacer lo que puedas cuando puedas. Cuando el bebé esté despierto pasa tiempo con él, háblale, cántale, disfruta cada pequeño momento. Si quieres hacer más de una cosa a la vez, puedes poner a tu bebé en el portabebés y hacer tus tareas con él acurrucado en tu pecho. De este modo podrás hacer tus quehaceres mientras pasas tiempo valioso con él. Si te cuesta llegar a todo tan rápido como lo hacías antes de tener al bebé, no te preocupes; necesitas tiempo para adaptarte.

Estar preparado

Tener todo lo necesario para sobrellevar cada día te ayudará a tomarte todo con más calma. Haz una lista una vez al día (cuando el bebé esté durmiendo, por ejemplo) para evitar quedarte sin previsiones esenciales tales como pañales, toallitas, papel higiénico y otras cosas que necesitas en el día a día. Cada vez que vuelvas de un paseo procura llevar pañales, el babero y ropa extra en la bolsa del bebé. Este hábito te ayudará a evitar estrés innecesario cuando vayas tarde y descubras que la bolsa de pañales está vacía.

Pide ayuda

Si tienes familia, amigos o vecinos que están dispuestos a ayudarte con el bebé no dudes en pedirles ayuda cuando la necesites. Cuidar de una pequeña persona con constantes demandas puede ser agotador para cualquiera, y tener apoyo puede aliviar la carga increíblemente. Incluso un pequeño descanso de diez minutos puede mejorar drásticamente tu estado de ánimo, ayudarte a superar el día y ser la mejor madre para tu pequeño.

Estar presente

Vivir el momento puede ser difícil cuando apenas hemos dormido. Intenta pasar tiempo de calidad con tu bebé, evitando cualquier distracción, apagando el teléfono, la tele y dejando de lado las tareas domésticas. Esta clase de momentos te aportarán tranquilidad, te ayudarán a relajarte y te llevarán de nuevo al aquí y ahora.

Acepta los contratiempos

No importa qué tipo de madre eres, los accidentes, las frustraciones y los desastres pasarán seguro. Mentalízate y no te engañes, a ti también te pasarán. Más adelante, los peores desastres serán las mejores historias para contar a tus hijos.

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